Dalmi Fernandes Defanti Junior explica que un mismo pedido puede introducirse manualmente hasta cuatro veces dentro de una imprenta: en el presupuesto, en la orden de trabajo, en la etiqueta de envío y en la factura. Ninguna de estas etapas imprime nada y, sin embargo, todas consumen tiempo de personal cualificado.
La palabra automatización suele asociarse con brazos robóticos y cintas transportadoras. En el sector gráfico, sin embargo, aparece mucho más en forma de software, integración de sistemas y organización inteligente de la cola de producción. De ahí proviene su impacto en la productividad, y no de la velocidad nominal de los equipos.
¿Por qué medir la productividad por la velocidad de la máquina puede resultar engañoso?
Una impresora anunciada para producir miles de hojas por hora rara vez pasa la mayor parte de la jornada trabajando a ese ritmo. Entre un trabajo y otro, hay cambios de papel, ajustes de color, limpieza, espera de archivos corregidos y autorización para iniciar los acabados. La velocidad máxima describe un pico de producción, no el promedio de la jornada.
Hay otra medida que revela mucho más: cuánto tiempo transcurre entre la entrada del pedido y la salida del producto, y cuántas intervenciones humanas fueron necesarias durante el proceso. Una imprenta que reduce el número de intervenciones por trabajo aumenta su capacidad sin necesidad de cambiar de máquina, porque el cuello de botella estaba en las tareas manuales, no en el motor. Dalmi Defanti Cuiabá destaca que esta es también la razón por la que duplicar la velocidad de impresión en una operación de tiradas cortas apenas modifica el volumen de entregas de la semana.
Islas de automatización que no se comunican entre sí
Es habitual encontrar operaciones en las que cada área ha automatizado su propia parte del proceso. El departamento comercial tiene su sistema de presupuestos, producción utiliza su hoja de cálculo para organizar la cola, finanzas trabaja con el ERP y expedición improvisa con etiquetas elaboradas por separado. Ninguno de estos sistemas intercambia información, por lo que alguien tiene que volver a introducir los datos manualmente.

Cada nueva introducción de datos crea una posibilidad de error de transcripción, y un error de transcripción en una imprenta puede convertirse en papel desperdiciado. Las órdenes de trabajo electrónicas que se generan a partir del presupuesto aprobado y acompañan el proceso hasta la expedición solucionan este problema sin necesidad de sustituir ningún equipo. Dalmi Defanti Cuiabá señala la integración entre sistemas como la inversión en automatización con el retorno más rápido en operaciones de pequeño y mediano tamaño.
¿Dónde ofrece mayores beneficios la automatización en tiradas pequeñas?
Treinta pedidos de cien tarjetas cada uno, si se producen individualmente, generan treinta preparaciones de máquina. Si se agrupan por gramaje y color en una misma hoja, con la imposición realizada automáticamente por el software, pueden convertirse en apenas unas pocas rondas de producción. El tiempo ahorrado no está en la impresión, sino en las preparaciones que dejaron de ser necesarias.
El mismo razonamiento se aplica a la organización de la cola de producción. Ordenar los trabajos del día por tipo de papel y acabado reduce el número de cambios, y esta decisión puede ser tomada por un sistema basándose en criterios predefinidos, en lugar de depender de la persona que esté trabajando en ese turno.
Automatizar la comprobación de archivos completa el conjunto. La verificación del sangrado, la resolución y las fuentes en el momento de recibir los archivos evita que los problemas aparezcan cuando la máquina ya está preparada, momento en el que detener la producción resulta mucho más costoso.
La automatización cambia lo que se espera de los operadores
El temor de que los sistemas sustituyan a las personas presenta, en la práctica de la industria gráfica, una realidad diferente. Lo que la automatización elimina del trabajo del operador son las decisiones repetitivas y la introducción manual de datos, tareas en las que las personas pueden cometer errores debido al cansancio. Lo que permanece requiere mayor capacidad de juicio: evaluar una prueba, resolver una excepción o atender a un cliente con una solicitud fuera de lo habitual.
Esta reasignación de tareas suele ser el beneficio menos comentado y, al mismo tiempo, uno de los más duraderos. Un equipo que pasa toda la jornada solucionando problemas derivados de reprocesos no tiene tiempo para mejorar ningún proceso. Dalmi Fernandes Defanti Junior describe una automatización bien implementada como aquella que devuelve horas para pensar y optimizar la operación, y no simplemente horas para producir más de lo mismo.
