El médico cirujano plástico, Milton Seigi Hayashi, acompaña el aumento de la incidencia de los cánceres de piel y refuerza la importancia del diagnóstico precoz y del tratamiento quirúrgico adecuado. Entre los tipos más frecuentes se encuentran el carcinoma basocelular y el carcinoma espinocelular, que, aunque presentan comportamientos distintos, requieren un abordaje preciso y una planificación reconstructiva cuidadosa.
En este artículo se presentarán los fundamentos de estos tumores cutáneos, cuándo está indicada la cirugía, qué criterios orientan la elección del tratamiento y cómo la reconstrucción contribuye a la seguridad, la función y la calidad de vida.
¿Qué son el carcinoma basocelular y el carcinoma espinocelular?
El carcinoma basocelular y el carcinoma espinocelular son los tipos más comunes de cáncer de piel no melanoma. Ambos están directamente relacionados con la exposición solar acumulada a lo largo de la vida, aunque otros factores, como la predisposición genética y las condiciones inmunológicas, también influyen en su desarrollo.
El carcinoma basocelular suele presentar un crecimiento lento y bajo potencial de metástasis, pero puede causar destrucción local significativa si no se trata adecuadamente. Por su parte, el carcinoma espinocelular tiende a ser más agresivo, con mayor riesgo de invasión y diseminación, especialmente cuando se diagnostica tardíamente.

Comprender estas diferencias es fundamental para definir las conductas, informa Hayashi. El seguimiento médico especializado permite identificar el tipo de lesión, evaluar su comportamiento e indicar el tratamiento más seguro y eficaz, evitando complicaciones funcionales y estéticas.
¿Cuándo está indicado el tratamiento quirúrgico en estos tipos de cáncer de piel?
El tratamiento quirúrgico está indicado en la mayoría de los casos de carcinoma basocelular y espinocelular, ya que permite la extirpación completa de la lesión con márgenes de seguridad. Tal como señala Milton Seigi Hayashi, la cirugía ofrece control local de la enfermedad y reduce el riesgo de recidiva cuando está bien planificada.
La indicación considera factores como el tamaño de la lesión, su localización, profundidad, subtipo histológico y las condiciones clínicas del paciente. Las lesiones en áreas funcionales o estéticamente sensibles, como la cara, la nariz, los párpados y las orejas, requieren especial atención. La decisión quirúrgica debe equilibrar la erradicación del tumor con la preservación de estructuras importantes. La evaluación individualizada es esencial para definir la extensión de la resección y planificar la reconstrucción de manera segura.
¿Cómo funciona la cirugía para la extirpación de estos carcinomas?
Según Milton Seigi Hayashi, la cirugía consiste en la extirpación completa del tumor, respetando márgenes adecuados para minimizar el riesgo de recidiva. Tras la resección, el material se envía a análisis histopatológico, que confirma el tipo de tumor y la adecuación de los márgenes.
En áreas más expuestas, como la cara, la planificación quirúrgica busca preservar al máximo la función y la apariencia. La elección de la técnica depende de la extensión del defecto generado por la retirada de la lesión. La cirugía oncológica cutánea no debe considerarse un procedimiento simple. Requiere conocimiento anatómico, razonamiento reconstructivo y atención a los detalles para garantizar seguridad oncológica y un buen resultado funcional.
¿Cuál es el papel de la cirugía plástica en la reconstrucción tras la extirpación del tumor?
Después de la eliminación del carcinoma, la reconstrucción es una etapa fundamental del tratamiento. La cirugía plástica ofrece diversas técnicas para restaurar forma y función, incluyendo sutura directa, injertos de piel y colgajos locales o regionales.
La elección de la técnica reconstructiva depende del tamaño del defecto, de su localización y de la calidad de los tejidos circundantes. En regiones faciales, la reconstrucción debe respetar las líneas naturales, la vascularización y la movilidad de las estructuras. Hayashi destaca que la reconstrucción no es solo estética. Protege estructuras, facilita una cicatrización adecuada y contribuye al bienestar psicológico del paciente, quien a menudo enfrenta el impacto emocional del diagnóstico de cáncer.
¿Cómo influyen el seguimiento y la prevención en el pronóstico?
Un tratamiento quirúrgico exitoso debe ir acompañado de un seguimiento regular. El control periódico permite identificar de manera precoz posibles recidivas y orientar al paciente sobre cuidados de la piel y prevención de nuevas lesiones. Las medidas preventivas incluyen protección solar adecuada, autoexamen de la piel y consultas periódicas.
El médico cirujano plástico Milton Seigi Hayashi concluye que el manejo del carcinoma basocelular y del carcinoma espinocelular va más allá de la cirugía. La combinación de diagnóstico precoz, tratamiento adecuado, reconstrucción cuidadosa y seguimiento continuo ofrece mejores resultados, preservando la salud, la función y la calidad de vida de forma segura y responsable.
Autor: Diego Rodríguez Velázquez
