Con más de mil trescientos millones de dólares en inversión, la red capitalina construye simultáneamente cuatro nuevas líneas y busca resolver los tiempos de viaje más críticos de la ciudad
Santiago vive un momento histórico en materia de movilidad urbana. El Metro de la capital presentó recientemente su Memoria Integrada 2025, un documento que resume los avances de un plan de inversión cercano a los 1.300 millones de dólares destinado a renovar estaciones, infraestructura y sistemas durante la próxima década. Durante el año pasado, la empresa superó los 660 millones de viajes, redujo en 43,5% sus incidentes internos y amplió sus sistemas de videoanalítica de seguridad a 41 estaciones. Estos resultados se dan en paralelo al avance de obras que, una vez concluidas, transformarán radicalmente los tiempos de desplazamiento para cientos de miles de habitantes de la Región Metropolitana, especialmente en sectores hoy dependientes casi exclusivamente del transporte en superficie.
Línea 6, Línea 7 y Línea 9: los proyectos que ya están en construcción
Uno de los hitos más recientes es la extensión de la Línea 6 hacia el poniente, con una nueva estación llamada Lo Errázuriz, ubicada en la comuna de Cerrillos, en el límite con Maipú. Esta obra contempla una prolongación de tres kilómetros desde la actual terminal Cerrillos y beneficiará directamente a más de 90 mil personas del sector surponiente de la capital. El cambio es notable: un trayecto que hoy toma cerca de 23 minutos en transporte de superficie se reducirá a apenas tres minutos bajo tierra, una disminución del 87% en el tiempo de viaje. Además, la nueva estación funcionará como punto intermodal, permitiendo combinar de forma directa con el futuro Tren Santiago-Melipilla, lo que facilitará el ingreso de habitantes de comunas rurales y periféricas hacia el centro de Santiago o el sector oriente en pocos minutos.
Paralelamente, la Línea 7 alcanzó un 39% de avance físico, con más de 16 kilómetros de túnel ya excavados, mientras que la Línea 9 comenzó formalmente sus obras en comunas como La Pintana, con excavaciones de túneles en distintos frentes de trabajo. Este nuevo trazado conectará el centro de Santiago con Puente Alto en aproximadamente 35 minutos, recorriendo 27 kilómetros a través de 19 estaciones que beneficiarán a cerca de dos millones de habitantes en ocho comunas, incluyendo Recoleta, San Miguel, San Joaquín, La Granja, San Ramón, La Pintana y Puente Alto. Su puesta en marcha está proyectada en tres tramos, con inicios de operación escalonados entre 2030 y 2033, lo que permitirá que los primeros beneficios lleguen antes de que la obra esté completamente terminada.
Seguridad y modernización: puertas de andén y nuevas líneas hacia 2035
En materia de seguridad, Metro avanza en la instalación de puertas de andén en la Línea 1, un proyecto que busca replicar en las líneas convencionales el estándar de protección que ya existe en las líneas automáticas más modernas, como la 3 y la 6. Según explicó el gerente corporativo de Planificación y Clientes de la empresa, Carlos Melo, las estaciones San Pablo y Neptuno ya cuentan con las primeras puertas operativas, y durante este año se espera alcanzar un total de seis estaciones con el sistema funcionando, con la meta de completar toda la Línea 1 hacia 2028. Esta medida busca reducir los llamados incidentes externos, es decir, aquellos generados por la caída de objetos a la vía o el ingreso no autorizado de personas, situaciones que interrumpen recurrentemente el servicio para miles de pasajeros.
Mirando más allá de las obras actualmente en ejecución, la Secretaría de Planificación de Transporte, dependiente del Ministerio de Transportes, presentó un estudio que proyecta nuevos trayectos para el sistema de metro con horizonte 2035. La propuesta contempla siete proyectos clave que en conjunto sumarían 92 kilómetros de nueva infraestructura, incluyendo alternativas como un tren hacia Colina y una conexión directa entre San Bernardo y Puente Alto. También continúan en desarrollo la Línea 8, que extenderá la red hacia el sector suroriente hoy dependiente de buses, y la Línea A, que conectará el centro de Santiago con el Aeropuerto Internacional Arturo Merino Benítez, permitiendo llegar al terminal aéreo en menos de 30 minutos desde distintos puntos de la ciudad.
Qué significa esta expansión para los santiaguinos
Para los habitantes de la capital, esta expansión representa mucho más que nuevas líneas en un mapa. Se trata de una transformación profunda en la forma en que se organiza la vida cotidiana en una ciudad extensa y desigual, donde la movilidad determina en gran medida el acceso a empleo, educación y servicios. Las comunas del sur y suroriente de Santiago, tradicionalmente las más postergadas en materia de transporte público de calidad, son las que concentran buena parte de los nuevos proyectos, lo que podría reducir las brechas de conectividad que hoy separan al centro y al sector oriente del resto de la capital. Al mismo tiempo, la conexión con el futuro Tren Santiago-Melipilla anticipa un modelo de integración entre el metro y los trenes regionales que podría replicarse en otros corredores hacia el futuro.
El desafío, sin embargo, no es menor. Sostener una inversión de esta magnitud durante más de una década implica una planificación financiera y de ingeniería compleja, además de una coordinación constante entre Metro, el Ministerio de Transportes y otras entidades públicas. Los propios cronogramas presentados por la empresa reconocen que algunos tramos no estarán operativos antes de 2030, lo que significa que buena parte de los beneficios de esta expansión llegará de manera gradual y no inmediata. Aun así, el avance físico ya alcanzado en líneas como la 6 y la 7, sumado al inicio efectivo de las obras de la Línea 9, entrega señales concretas de que el proceso avanza según lo proyectado, algo que no siempre ocurre en obras de infraestructura de esta escala en Chile.
En definitiva, Santiago se encuentra en medio de la mayor transformación de su red de transporte subterráneo desde la creación del sistema en 1975. La combinación de nuevas líneas, extensiones y mejoras de seguridad configura un escenario donde, hacia la próxima década, la ciudad podría contar con una red mucho más extensa, integrada y segura que la actual, siempre que los plazos comprometidos se cumplan y la inversión proyectada se mantenga en el tiempo.
Fuentes consultadas:
- https://www.metro.cl/noticias/metro-presento-su-hoja-de-ruta-para-la-proxima-decada-modernizacion-por-us1300-millones-y-nuevas-lineas-en-construccion
- https://www.elmostrador.cl/datos-utiles/2026/07/01/metro-de-santiago-la-futura-estacion-de-la-linea-6-que-casi-nadie-sabe-por-donde-pasara/
- https://www.cooperativa.cl/noticias/pais/transportes/metro/metro-de-santiago-fija-para-2028-la-instalacion-total-de-puertas-de/2026-05-26/182623.html
- https://www.theclinic.cl/2026/03/04/las-nuevas-lineas-de-metro-que-estudia-transportes-para-2035-un-tren-para-colina-y-una-conexion-entre-san-bernardo-y-puente-alto-entre-las-propuestas/
- https://www.transporteinforma.cl/noticias/parten-obras-de-linea-9-de-metro-en-la-pintana/
