Las conexiones 5G crecieron 31,8% en un año y ya superan los 10,8 millones en Chile. El avance puede cambiar la experiencia digital de millones de personas.
Chile está entrando en una nueva etapa de su transformación digital. Las conexiones 5G llegaron a 10.818.497 accesos en junio de 2026, después de crecer 31,8% en doce meses, mientras que las conexiones 4G bajaron 16,8% hasta ubicarse en torno a los 11,4 millones. La diferencia entre ambas tecnologías se redujo así a solo 627.503 conexiones, según las últimas estadísticas de la Subsecretaría de Telecomunicaciones (Subtel), divulgadas el 27 de agosto.
El dato no es solamente una cifra del mercado de telecomunicaciones. Para los usuarios chilenos, significa que el 5G está dejando de ser una tecnología asociada únicamente a teléfonos nuevos o sectores de alta conectividad y comienza a convertirse en una parte cada vez más habitual de la infraestructura digital del país.
La pregunta que surge ahora es qué cambia realmente para las personas. Tener más conexiones 5G no significa automáticamente que todos los usuarios tendrán mayor velocidad, pero sí muestra que las redes móviles chilenas están evolucionando hacia una infraestructura capaz de soportar un consumo de datos cada vez mayor. Esa transformación puede tener efectos en el trabajo, la educación, el entretenimiento, los servicios digitales y el desarrollo de nuevas aplicaciones.
¿Por qué el 5G está creciendo tan rápido en Chile?
El crecimiento del 5G responde a una combinación de factores. Por un lado, cada vez existen más teléfonos compatibles con esta tecnología y, por otro, las empresas de telecomunicaciones han ampliado sus redes. El resultado es que más usuarios pueden conectarse a una infraestructura diseñada para ofrecer mayor capacidad y menor latencia que generaciones anteriores.
Según Subtel, las conexiones 5G aumentaron 31,8% durante el último año, mientras el 4G experimentó una disminución de 16,8%. Con 10,8 millones de conexiones 5G frente a aproximadamente 11,4 millones de 4G, ambas tecnologías ya se encuentran mucho más cerca que hace un año.
Este cambio también debe analizarse considerando el aumento del consumo de internet. Durante el primer semestre de 2026, el tráfico móvil alcanzó 7,7 exabytes, con un incremento anual de 16,1%. En otras palabras, las personas están utilizando cada vez más datos para realizar actividades que antes dependían principalmente de conexiones fijas o de redes con menor capacidad.
Para un usuario común, esto puede traducirse en una navegación más fluida en determinadas zonas, mejores condiciones para realizar videollamadas y una experiencia más estable al utilizar aplicaciones que requieren una conexión móvil rápida. Sin embargo, la calidad final continúa dependiendo de factores como la cobertura, la congestión de la red, el equipo utilizado y las condiciones del servicio contratado.
El avance tampoco elimina automáticamente la brecha digital. La propia información de Subtel muestra que el acceso fijo a internet continúa siendo muy diferente entre zonas urbanas y rurales: a junio de 2026, el porcentaje de hogares con internet fija llegaba al 77,3% en áreas urbanas, pero solo al 25,5% en zonas rurales.
¿Qué puede cambiar para las personas y las empresas?
El principal efecto del crecimiento del 5G es que aumenta la capacidad disponible para una economía cada vez más dependiente de internet. Para los trabajadores, esto puede facilitar actividades realizadas desde dispositivos móviles, reuniones virtuales, acceso a plataformas corporativas y servicios en la nube cuando no existe una conexión fija disponible.
En educación también puede tener relevancia. Estudiantes que utilizan celulares para acceder a plataformas educativas, contenidos audiovisuales o herramientas digitales pueden beneficiarse de conexiones móviles con mayor capacidad. Esto resulta especialmente importante en lugares donde la conectividad fija todavía presenta limitaciones.
Para las empresas, el impacto potencial es todavía mayor. Una infraestructura móvil más avanzada permite desarrollar servicios que dependen de una conexión constante, desde soluciones de logística y monitoreo hasta herramientas de automatización y aplicaciones vinculadas con inteligencia artificial. El 5G, por sí solo, no crea estas innovaciones, pero puede convertirse en una infraestructura que facilite su implementación.
El crecimiento de la red también puede ser importante para sectores productivos que necesitan conectar dispositivos y sensores. En el futuro, la combinación entre 5G, internet de las cosas, inteligencia artificial y análisis de datos puede abrir nuevas posibilidades para industrias, transporte, agricultura, minería y servicios.
Pero existe una condición fundamental: la expansión debe llegar más allá de los grandes centros urbanos. Subtel ha señalado precisamente el desafío de continuar acelerando el despliegue de infraestructura tanto en zonas urbanas como rurales.
En este sentido, el avance del 5G debe observarse junto con otros indicadores de conectividad. La fibra óptica ya representa el 87,3% de las conexiones de internet fija en Chile y registró un crecimiento interanual de 20,7%. Esto demuestra que la transformación digital del país no depende de una única tecnología, sino de la combinación entre redes móviles y conexiones fijas de alta capacidad.
¿El 5G reemplazará al 4G y qué viene después?
La cercanía entre ambas tecnologías puede llevar a pensar que el 4G desaparecerá rápidamente, pero no es lo que muestran las cifras actuales. Aunque el 5G avanza con fuerza, todavía existen millones de conexiones 4G y ambas redes continuarán coexistiendo durante un período importante.
Para los usuarios, esto significa que cambiar de teléfono exclusivamente porque el 5G está creciendo no necesariamente es imprescindible. La conveniencia depende de factores como la cobertura disponible en los lugares donde la persona vive o trabaja, el dispositivo que utiliza y sus necesidades de conectividad.
El dato más relevante es que Chile se está acercando a un punto de inflexión. Si la tendencia registrada durante el último año continúa, la diferencia entre 5G y 4G podría seguir reduciéndose. Esto aumentará la importancia de contar con infraestructura suficiente para soportar el crecimiento del tráfico y, al mismo tiempo, mantener estándares adecuados de calidad.
El desafío será evitar que el avance tecnológico se concentre únicamente donde existe mayor densidad de población. La conectividad también cumple una función económica y social: puede facilitar el acceso a educación, empleo, servicios públicos, comercio electrónico y herramientas digitales.
Chile ya cuenta con una posición relevante en infraestructura de telecomunicaciones en la región, pero el siguiente paso será transformar esa infraestructura en oportunidades concretas para personas y empresas. El crecimiento del 5G ofrece una base para ello, aunque sus beneficios dependerán de cobertura, precios, calidad del servicio y acceso efectivo.
El escenario que muestran las estadísticas de junio es claro: el 5G dejó de ser una tecnología emergente para convertirse en una parte significativa de la conectividad chilena. Con más de 10,8 millones de conexiones y una brecha de poco más de 627 mil frente al 4G, el país se acerca a una nueva etapa de su transformación digital.
Para los ciudadanos, la evolución será visible principalmente en la forma de utilizar internet desde el celular. Para las empresas, puede representar una plataforma para nuevos servicios y procesos digitales. Y para Chile en general, el desafío será que esta modernización no se mida solamente por la cantidad de conexiones, sino por su capacidad de reducir brechas y generar nuevas oportunidades.
