En 2017, el bitcoin superó por primera vez la marca de los veinte mil dólares, y el interés del público brasileño por los criptoactivos se disparó junto con el precio. Fue en este contexto donde buena parte de los profesionales que hoy actúan de forma consolidada en el sector dieron sus primeros pasos, en un mercado sin regulación específica, sin estructura bancaria de apoyo y sin ninguna garantía formal para quien decidía invertir o emprender en el área. Paulo de Matos Junior está entre quienes acompañaron esta transformación desde el inicio, actuando ininterrumpidamente en el segmento de cambio e intermediación de criptoactivos a lo largo de los últimos años.
El inicio: un mercado sin estructura formal Al principio, operar con criptoactivos en Brasil significaba lidiar con bancos reacios a abrir cuentas para empresas del sector, la ausencia de cualquier supervisión regulatoria y un público que, en su mayoría, desconocía completamente el funcionamiento técnico de la tecnología. Las casas de cambio (exchanges) surgían y desaparecían con frecuencia, muchas sin ninguna estructura de compliance o seguridad de la información. Este escenario inicial exigía a los profesionales del área un esfuerzo doble: además de operar el negocio, era necesario educar al propio cliente sobre conceptos básicos como billetera digital, custodia y la diferencia entre criptoactivos. La falta de referencia regulatoria convertía cada decisión de negocio en un ejercicio de interpretación sobre lo que sería, o no, considerado legal dentro del sistema financiero tradicional.
La madurez progresiva del mercado de criptoactivos Con el paso de los años, la percepción pública sobre los criptoactivos cambió de forma gradual. Grandes instituciones financieras pasaron a estudiar la tecnología, las universidades incluyeron el tema en cursos de finanzas y el volumen de negociación en el país creció de manera consistente. Maduración que también se reflejó en la forma en que las propias empresas del sector pasaron a organizarse, adoptando prácticas de gobernanza antes restringidas a bancos y fintechs. La sanción de la Ley 14.478, en 2022, marcó un primer paso formal en esa dirección, al crear el denominado Marco Legal de los Activos Virtuales y establecer las bases para la regulación que vendría a ser detallada por el Banco Central años después. Paulo de Matos Junior recuerda que este período de transición, entre la sanción de la ley y la publicación de las normas específicas, exigió a las empresas del sector una postura más cercana a la que ya ejercían las instituciones financieras reguladas, incluso antes de cualquier obligación formal en ese sentido.
¿Qué cambió en la práctica del día a día? La rutina de quien trabaja con cambio y criptoactivos hoy es sensiblemente diferente a la observada hace algunos años. Procesos de verificación de identidad más rigurosos, controles antifraude más sofisticados e integración con sistemas bancarios tradicionales se convirtieron en parte del funcionamiento estándar de las empresas más estructuradas del sector, anticipando exigencias que la regulación vendría a formalizar. Este cambio de postura también alteró el perfil del cliente atendido. Inversionistas institucionales, que evitaban el sector por la ausencia de supervisión, pasaron a demostrar un interés creciente a medida que las empresas del mercado adoptaban estándares más cercanos a los exigidos a las instituciones financieras tradicionales.
¿Qué revela esta trayectoria sobre el sector? La distancia entre el mercado informal de 2017 y el entorno regulado que se consolida ahora ayuda a entender por qué la llegada de normas específicas para proveedores de servicios de criptoactivos no tomó al sector por sorpresa. Las empresas que ya venían adoptando prácticas de gobernanza y transparencia por cuenta propia encontraron en la regulación una confirmación institucional de un camino que ya venían recorriendo. Para Paulo de Matos Junior, esta trayectoria de maduración refuerza que la solidez de una empresa del sector se construye a lo largo del tiempo, y no solo a partir del cumplimiento formal de una norma recién publicada. El historial de actuación sigue siendo un criterio relevante para quien evalúa en quién confiar dentro de un mercado aún en transformación.
