Chile incorporó la discusión sobre inteligencia artificial y manufactura inteligente al debate regional sobre el futuro de la industria farmacéutica. El tema fue abordado durante el Summit Latinoamericano de Inteligencia Artificial, Manufactura 5.0 y Calidad en la Industria Farmacéutica — FarmaQIA 2026, realizado en Santiago los días 20 y 21 de octubre de 2026.
La actividad reunió a especialistas para examinar los efectos técnicos, regulatorios y profesionales de la adopción de nuevas tecnologías en el sector farmacéutico. La participación chilena estuvo representada por Jorge Canales, jefe de la Agencia Nacional de Medicamentos (ANAMED), organismo dependiente del Instituto de Salud Pública de Chile (ISP).
La información fue publicada el 22 de octubre por el Instituto de Salud Pública de Chile, que informó la participación de Canales en el encuentro latinoamericano. La fuente oficial presentó la instancia como un espacio de diálogo sobre los desafíos que plantea la inteligencia artificial para la calidad y la regulación de los medicamentos.
Un debate centrado en ética y seguridad
La programación de FarmaQIA 2026 se organizó en torno a cuatro ejes: integridad y ética, tecnología, gestión de riesgos y formación profesional. Estos ámbitos reflejan que la incorporación de sistemas automatizados en la industria farmacéutica no depende únicamente de la capacidad técnica para digitalizar procesos.
También exige definir criterios para que las herramientas tecnológicas sean utilizadas de manera compatible con las normas sanitarias, con controles adecuados y con una supervisión capaz de proteger la seguridad de los pacientes. En una actividad relacionada directamente con la producción y el control de medicamentos, la trazabilidad y la confianza pública aparecen como elementos centrales de la conversación.
El enfoque del summit no fue presentado como una nueva norma chilena ni como la aprobación de una política específica. La actividad funcionó como una instancia de análisis regional sobre las condiciones necesarias para adoptar la inteligencia artificial de manera segura, verificable y coherente con las responsabilidades de la industria y de los organismos reguladores.
Regulación y competitividad para la industria farmacéutica
Jorge Canales participó en el panel “IA, regulación y competitividad: hoja de ruta para la industria farmacéutica latinoamericana”. La conversación abordó los requisitos que deben considerar las empresas y las autoridades sanitarias cuando incorporan tecnologías capaces de apoyar procesos de producción, control de calidad, evaluación de riesgos y toma de decisiones.
El título del panel muestra una de las principales tensiones del debate: la industria busca aprovechar la innovación para mejorar su capacidad productiva y responder a nuevas exigencias, pero debe hacerlo sin debilitar los mecanismos de control que sostienen la calidad de los medicamentos. Por esa razón, la digitalización fue analizada junto con la regulación y la gestión de riesgos, en lugar de ser tratada como un objetivo aislado.
Para los organismos fiscalizadores, este escenario plantea la necesidad de comprender cómo funcionan las soluciones basadas en inteligencia artificial y cómo pueden ser evaluadas dentro de los procesos sanitarios. Para las empresas, implica avanzar en tecnologías que puedan integrarse a sus operaciones sin perder registros, controles ni responsabilidades claramente definidas.
Formación profesional y manufactura 5.0
Otro de los ejes del encuentro fue la formación profesional. La discusión sobre manufactura 5.0 reconoce que la modernización de las plantas y de los procesos farmacéuticos requiere personas preparadas para trabajar con herramientas digitales, interpretar resultados y evaluar los riesgos asociados a la automatización.
En este contexto, la capacitación no se limita al aprendizaje de una plataforma o de un sistema específico. También comprende la capacidad de vincular tecnología, calidad, regulación y criterios éticos. El desarrollo de esas competencias resulta relevante para que la adopción de inteligencia artificial no dependa exclusivamente de decisiones técnicas, sino de equipos capaces de comprender sus efectos dentro de una actividad vinculada con la salud pública.
La realización de FarmaQIA 2026 en Santiago posicionó al país como sede de una conversación latinoamericana sobre innovación farmacéutica y supervisión sanitaria. Según el ISP, el encuentro permitió examinar los retos que enfrenta la región al avanzar hacia procesos más digitalizados, con manufactura inteligente y herramientas de inteligencia artificial.
La participación de ANAMED, por medio de su jefe Jorge Canales, vinculó esa discusión con la perspectiva regulatoria chilena. El desafío planteado durante la cumbre es avanzar en innovación sin perder de vista la seguridad de los pacientes, el cumplimiento de las normas y la confianza de la población en los medicamentos y en las instituciones responsables de su control.
