La Policía de Investigaciones de Chile (PDI) realizó los días 7 y 8 de octubre de 2026 la novena edición de su Seminario Internacional de Ciberseguridad, en Santiago. La actividad puso el foco en la protección de la infraestructura crítica y en la capacidad de los servicios esenciales para prevenir, resistir, responder y recuperarse frente a incidentes digitales.
El encuentro abordó un desafío que excede el ámbito tecnológico. Una interrupción provocada por un ciberataque puede afectar sistemas vinculados con la energía eléctrica, las telecomunicaciones, la salud o el sector financiero, áreas cuya continuidad resulta relevante para el funcionamiento cotidiano de las ciudades y para la atención de la población.
De acuerdo con la información publicada por la Policía de Investigaciones de Chile, el seminario fue organizado por la Jefatura Nacional de Cibercrimen y el Centro Nacional de Ciberseguridad de la institución, junto con la Universidad Técnica Federico Santa María.
Un riesgo que puede trasladarse al funcionamiento de las ciudades
La dependencia de plataformas digitales conecta cada vez más los servicios que sostienen la vida urbana. Redes de comunicación, sistemas de atención sanitaria, operaciones financieras y suministro eléctrico requieren procesos tecnológicos para operar, coordinarse o entregar información. Por eso, la protección de estos entornos no se limita a resguardar datos: también considera la continuidad de funciones necesarias para las personas.
En ese contexto, la ciberresiliencia busca que las organizaciones estén preparadas para distintas etapas de un incidente. La prevención permite reducir la exposición; la respuesta procura contener el impacto cuando ocurre una intrusión, y la recuperación apunta a restablecer las operaciones. El seminario de la PDI se enfocó precisamente en la necesidad de fortalecer esas capacidades ante amenazas que pueden superar los límites de una sola institución.
La pregunta planteada por la propia convocatoria —si un ciberataque podría paralizar una ciudad— permite acercar el debate a situaciones concretas. El impacto no necesariamente se produciría de manera simultánea en todos los servicios, pero una falla en sistemas estratégicos podría dificultar la entrega de prestaciones, afectar la coordinación entre organismos o interrumpir procesos utilizados por empresas y ciudadanos.
Cooperación entre autoridades, empresas y universidades
La actividad reunió a representantes de los sectores público y privado, además de integrantes del ámbito académico. Esa participación refleja que la seguridad de la infraestructura crítica requiere colaboración entre actores con responsabilidades y capacidades diferentes. Las instituciones públicas cumplen funciones de coordinación y protección, mientras las empresas administran parte de los servicios y las universidades contribuyen con conocimiento especializado.
Para la PDI, el intercambio también se relaciona con el trabajo policial frente al cibercrimen. Los incidentes digitales pueden involucrar redes, sistemas y organizaciones ubicadas en distintos territorios, lo que vuelve relevante compartir conocimientos sobre prevención, investigación y respuesta. La cooperación permite observar los riesgos desde más de una perspectiva y reconocer que la seguridad de un servicio puede depender de proveedores, conexiones y plataformas externas.
El papel de la Universidad Técnica Federico Santa María como entidad organizadora junto con organismos de la PDI aporta una dimensión académica al encuentro. Esta articulación favorece el diálogo entre la experiencia operativa, las necesidades de los servicios esenciales y el desarrollo de capacidades técnicas para enfrentar incidentes digitales.
La preparación como parte de la seguridad digital
La realización del seminario en Santiago muestra que la ciberseguridad de la infraestructura crítica forma parte de las discusiones vinculadas con el desarrollo digital de Chile. A medida que los servicios dependen de sistemas conectados, la preparación ante incidentes se vuelve una tarea permanente y no únicamente una reacción posterior a un ataque.
La discusión también tiene una dimensión ciudadana. Cuando una organización mejora sus mecanismos de prevención, respuesta y recuperación, contribuye a disminuir el tiempo y el alcance de una eventual interrupción. Para los usuarios, esto puede traducirse en una mayor continuidad de servicios esenciales, aunque la responsabilidad de protegerlos corresponda principalmente a las entidades que operan esas plataformas.
El registro institucional de la PDI sitúa la actividad dentro de la agenda de ciberseguridad de la policía investigativa. El encuentro deja como eje la necesidad de mantener la cooperación entre organismos estatales, compañías y centros de estudio para anticipar amenazas y reforzar la capacidad de recuperación de los sistemas estratégicos del país.
